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Ejecutivo en Junín, camino erróneo para descentralizar el Perú

El partido de Rafael López Aliaga propone trasladar la presidencia a Junín y las sedes de ministerios a otras regiones. Especialistas cuestionan la iniciativa porque ocasionaría una paralización económica en vez de desarrollo y coinciden en que existe una falta de análisis y antecedentes en dicho planteamiento.

Por: Lucía Lozano

La campaña electoral no para, y las propuestas de los candidatos llegan en cantidades significativas. Todos están en búsqueda de los votos que les permitan alcanzar el sillón presidencial en el año del bicentenario. Una de las que ha sonado y generado más de un comentario es la de “descentralizar ministerios y el Poder Ejecutivo”, planteada por Rafael López Aliaga, de Renovación Popular.

“La presidencia de la República se mudará al centro del Perú, a Junín, para derribar el centralismo de la capital. Trasladaremos al interior del país las sedes de los ministerios con un criterio de descentralización”, fueron las palabras del empresario al presentar su plan de gobierno el pasado 28 de enero.

Pero ahí no termina, pues también agregó que promoverá la realización de estudios técnicos para reducir la cantidad de ministerios actuales por la “ineficiencia, sobredimensionamiento de la burocracia estatal y los abultados gastos corrientes”.

En ese sentido, su idea es que de los 18 —19 si contamos la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)— varios se fusionen y queden solo 10: Ministerio de Alimentación, que vería temas de Agricultura, Pesca y Producción; Ministerio de Salud; Ministerio de Infraestructura, que vería aspectos de Vivienda, Transportes y Comunicaciones; Ministerio de Educación y Cultura; Ministerio de Seguridad Ciudadana; Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Exterior y Turismo; Ministerio de Justicia Social y Trabajo; Ministerio de Economía y Finanzas; Ministerio de Energía y Minas; y Ministerio de Defensa.

En medio de una pandemia que puede continuar por unos años más hasta que toda la población reciba la vacuna contra la COVID-19, ¿sería conveniente y oportuno cambiar la sede del Ejecutivo a Junín? Una región que, desde el inicio de la emergencia sanitaria, ha reportado 35.250 contagios y 1.172 fallecidos e incluso se encuentra catalogada de nivel extremo de afectación por el nuevo coronavirus.

Rafael López AliagaRafael López Aliaga es líder del ex Solidaridad Nacional, ahora conocido como Renovación Popular. Foto: Antonio Melgarejo/La República

“Un reclamo de la población”

Ante la controversia, este diario se comunicó con Jorge Montoya, candidato a la segunda vicepresidencia por Renovación Popular, quien señala que la decisión fue tomada “pensando en el país” y en una descentralización que es “reclamada por la población que vive en otras regiones”. Además, precisa que la iniciativa busca el “progreso fuera de Lima”.

“Hacer una regionalización nuevamente para descentralizar sería muy complicado porque la idiosincrasia de cada zona es muy firme y es difícil de cambiarla, pero sí se puede cambiar la parte administrativa del Estado para lograr la descentralización oportuna y ser más eficientes, sobre todo colaborar con el desarrollo de todas las regiones de manera uniforme”, indica.

Comenta que la determinación de ubicar una nueva sede del Poder Ejecutivo en Junín responde a que es una zona de alta productividad y que el cambio ayudaría a potenciar la región. 

“Junín se encuentra al centro del país, está casi a la mitad para establecer vías de comunicación a los cuatro suyos. Es un valle muy productivo, una zona para desarrollar la agroindustria y otras industrias colaterales. Se encuentra cerca de Lima y tiene muchas condiciones para trasladarnos sin mayor inconveniente. Consideramos que es la mejor solución. Ahora, en qué lugar dentro del departamento, eso se verá después”, sostiene.

Para Guiselle Romero, especialista en políticas públicas, este planteamiento no contribuiría al fin que espera Renovación Popular, debido a que las decisiones seguirán siendo solo del Gobierno central.

“Cambiar el Ejecutivo y los ministros a Junín no es una medida que pueda ser llevada como de descentralización porque lo único que están haciendo es ubicar la sede de un lugar en otro. Entonces, no es una medida real de descentralización porque, al final del día, las funciones asociadas al Poder Ejecutivo o a los ministerios se siguen manteniendo en el nivel de Gobierno nacional”, explica.

Jorge Montoya, almirante en condición de retiro, es candidato a la segunda vicepresidencia por Renovación Popular. Foto: Antonio Melgarejo/La República

En ese aspecto coincide Mayen Ugarte, magíster en administración pública y exsecretaria de gestión pública de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), quien considera que el traslado del Ejecutivo y ministerios no contribuye a que se rompa con la centralización de decisiones.

Además, refiere que en el contexto de la COVID-19 (y sin este) no es factible pensar en esta posibilidad, sobre todo si no se tiene en cuenta la complejidad de la mudanza de familias completas y lo que significaría la decisión.

“No se está pensando lo que implica realmente la movilidad de las personas. No es que yo muevo gente y en los cinco años lo tengo resuelto. En ese periodo habrá parálisis, ¿se pueden dar ese lujo? Le falta análisis al tema porque no se toma en cuenta el factor humano, que la economía no se mueve tan rápidamente”, critica.

Agrega que la centralidad del país no ocurre solo por las disposiciones a nivel de Estado o Gobierno central, sino que también existe esta problemática en cuanto a educación, salud, entre otros.

Por otro lado, para Romero, promover el progreso de las regiones es necesario y, por ello, se tendría que evaluar si hay avances en cada una de ellas a fin de impulsar una verdadera descentralización económica.

“Lo importante sería promover la descentralización económica de nuestro país. Es una realidad que tenemos mucho centralismo en la ciudad de Lima, eso es real. Está centralizada la recaudación, la mayor cantidad de actividad económica. Lo que sería importante es que no solo en Lima y la franja costera esté concentrado el desarrollo, sino que debería estar a lo largo del país. Para eso, se tendría que tener una evaluación de cuáles vendrían a ser las regiones que pudieran ser esos polos de desarrollo y crecer con fuerza”, detalla.

Rafael López AliagaLa propuesta de trasladar al Ejecutivo a Junín no contribuiría con el desarrollo de la región, según especialistas. Foto: La República

Propuesta sin antecedentes

Guiselle Romero insiste en que en el contexto electoral es relevante que los partidos y candidatos realicen propuestas que estén basadas en la evidencia, que hayan funcionado y no sean planteamientos que respondan al sentido común o simples ideas que puedan no funcionar.

No obstante, cuando este diario consultó al almirantel en situación de retiro, Jorge Montoya, este confirmó que al decidir que su propuesta principal sea el traslado de la presidencia, no se analizó ningún antecedente o modelo similar aplicado en otro país. 

“Hemos analizado nuestra situación. El Perú es único, no tenemos cómo compararnos con otros países. Nuestra realidad se ha analizado, al igual que nuestras capacidades y por eso es que hemos decidido hacerlo de la manera que lo vamos a presentar cuando seamos Gobierno”, declara.

Rafael López Aliaga, candidato presidencial de Renovación Popular, refirió en entrevistas a otros medios que su guía era Brasil y el cambio de capital a Brasilia, que, según su criterio, tuvo buenos resultados en el desarrollo de la ciudad.

Sobre ese punto, la experta en políticas públicas, Guiselle Romero, argumenta que el caso de Brasil no puede presentarse como un modelo específicamente, debido a que no se puede conocer si el traslado del Poder Ejecutivo ocasionó un mayor progreso.

“Brasilia es un ejemplo en efecto de un lugar en el cual tienes todas las sedes concentradas en un solo lugar, pero eso no significa que Brasilia tenga un mayor nivel de desarrollo económico que Río o Sao Paulo. Tiene toda la burocracia instalada ahí, pero no significa que haya generado mayor desarrollo que en otras ciudades”, cuestiona.

De igual modo, Mayen Ugarte señala que la equiparación con el país vecino no es adecuada porque Perú no cuenta con las mismas condiciones y capacidades para trasladar la capital a otra ciudad.

“Brasil crea una ciudad aparte, no es que mueve a la gente. El Gobierno nacional de Brasil es de segundo piso, porque el primero lo tienen los gobernadores de los estados. No creo que tengamos la capacidad para eso. Brasil tenía una buena economía cuando decidió eso. Nosotros no estamos en esas condiciones”, apunta.

Rafael López AliagaLópez Aliaga considera que cambio de sedes de ministerios y Ejecutivo ayudará a la descentralización. Foto: Antonio Melgarejo/La República

Fusión y reducción de ministerios

La reducción de la cantidad de ministerios es un aspecto importante para Renovación Popular. Montoya asegura que “hay un gasto tremendo en burocracia estatal y la fusión de las carteras se haría con la finalidad de “administrar mejor los bienes del Estado”.

“Infraestructura lo ve el Ministerio de Vivienda, Salud, Economía, Educación. Eso se va a concentrar en un solo ministerio para ser más eficientes en la administración. En todos esos ministerios están diferentes acciones relacionadas a la infraestructura que no genera eficiencia, sino mayor gasto y mucha tarea. Al hacer el Ministerio de Infraestructura se va a ahorrar mucho, solamente hablando de planos. Si vamos a hacer programas de vivienda, los planos estarán estandarizados y serán compatibles con los programas de educación y salud”, explica.

Afirma, además, que el Estado ha creado carteras por “voluntad política”, lo que ha afectado el trabajo porque, inclusive, dice, existen organismos que están concentrados en ministerios que no deberían.

“Somos conscientes de que el Estado está mal organizado y nadie toca el tema porque es complejo. Nosotros no tenemos temor a tocarlo porque vamos a desarrollarlo de manera profesional y vamos a encontrar la mejor forma para tener la mejor cantidad de ministerio sin dañar nada”, asevera.

Guiselle Romero objeta esta propuesta porque, indica, se debe analizar los motivos de fondo para la eliminación de carteras y saber si existen temas no abordados por los ministerios de forma adecuada.

“No se trata del número (de ministerios), sino de la agenda y aspectos prioritarios a empujar que requieran una silla específica en la sesión del Consejo de Ministros. ¿Existen razones fundamentadas detrás de la eliminación? Para eso tendría que haber una evaluación de los candidatos para demostrar que hay una agenda de temas que no se han empujado de manera suficiente”, cuestiona.

Palacio de GobiernoLa propuesta es que el Ejecutivo se traslade a Junín por ser un país con potencial para su desarrollo. Foto: La República

Inclusive, la especialista señala que la causal de “abultados gastos corrientes” mencionada en el plan de gobierno no es correcta, ya que no se puede evaluar a todos los ministerios de la misma forma, por tener competencias distintas.

“El tener un abultado monto de gasto corriente no implica necesariamente que están haciendo las cosas mal. Podría ser un ministerio como el de Educación o de Salud, en el que un grueso de la partida presupuestal tendrá que ver con el pago de planillas de médicos o docentes. Los criterios para la reducción de ministerios no pueden ser simplistas, tiene que haber un análisis de cada uno en función a su naturaleza”, argumenta. 

Por su parte, la exsecretaria de gestión pública de la PCM Mayen Ugarte sostiene que el problema que tiene el Perú no es por la cantidad de carteras, sino por la calidad del personal que trabaja en ellas. Indica que a esto se suma que hay una serie de normativas que no ayudan a los empleados a cumplir sus funciones oportunamente.

En lo que respecta a los trabajadores, la experta refiere que la principal dificultad es que en cada cambio de administración ingresan nuevos altos mandos que traen a su personal de confianza y que, pese a que algunos son buenos, no existe una continuidad en los lineamientos. Esto ocasiona que la labor se ralentice y, en muchos casos, quede inconclusa por un largo periodo.

Sobre las normas que rigen aspectos de contrataciones, compras y otros, Ugarte precisa que deberían eliminarse aquellas que obstaculizan el trabajo de los funcionarios y, finalmente, ocasionan que no se tomen decisiones.

“La gestión implica riesgos porque puede haber equivocaciones. Entonces, lo que hay que hacer es la limpieza de las reglas, eliminar reglas y dejar que la gente trabaje. No estoy diciendo que nos quedemos sin reglas, sino que nos quedemos sin micro regulaciones que no tienen sentido”, explica.

Palacio de GobiernoEspecialistas coinciden en que esta iniciativa no tomó en cuenta lo que implica la movilización de familias enternas. Foto: Edson Henriquez/La República

Plan a largo plazo

El candidato a la segunda vicepresidencia detalla que la propuesta de descentralizar el Poder Ejecutivo y los ministerios se ejecutaría a partir del tercer año de gobierno con miras a culminar en el último tramo de la administración. Ello porque, precisa, deberían hacer los estudios correspondientes y el Congreso tendría que impulsar leyes que lo permitan. Asimismo, afirma que el cambio de sede no implicaría un gasto mayor.

“Lo que llama la atención es que nos cambiamos de capital, pero no se explica todo lo que está alrededor, que es un proceso complejísimo. No hay costos elevados para hacer este traslado porque se va trabajar con el mismo presupuesto asignado que se tiene, por eso tiene que ser un proceso por etapas. Lo que se gasta en Lima, se va a gastar en otro lugar”, refiere.

En esa misma línea, Montoya considera que mover las carteras al interior del país permitirá que dichas zonas progresen de manera considerable porque implicaría el traslado de personas que requieran servicios diversos.

“Cada ministerio que se traslade a alguna región va a generar un polo de desarrollo porque va a incrementarse el número de familias que van a vivir ahí. Se va a necesitar más capacidades en los colegios, de repente hasta las universidades van a tener más afluencia de personas. Al hacer ese traslado va a generar un movimiento económico importante para la región donde se van a ubicar. No son gastos, son inversiones que se van a hacer en cada sitio y esto va a durar los cinco años de Gobierno”, insiste.

No obstante, las especialistas relataron que la iniciativa no generaría progreso en las regiones, sino una paralización por lo que implicaría el traslado de sedes del Ejecutivo y ministerios. Añaden que Renovación Popular debería, quizá, replantear su propuesta, analizando la situación del país y pensando en un camino adecuado que lleve a la descentralización.