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Violencia de género: Partido Morado sin propuestas integrales

En su plan de gobierno, la agrupación liderada por Julio Guzmán evidenció limitaciones y debilidades respecto al abordaje de esta problemática que afecta a cientos de mujeres y diversidades en todo el Perú. En respuesta, el partido asegura que ven el tema desde una óptica general.

Por: Lucía Lozano

Solo en el 2020 se registraron 132 feminicidios en todo el país. De este número, 94 ocurrieron en pleno estado de emergencia por la pandemia de la COVID-19. En ese mismo año, hubo 204 tentativas de asesinatos contra mujeres, según la Defensoría del Pueblo.

Frente a este escenario, ¿qué propone el Partido Morado? En su plan de gobierno, que brinda la idea de lo que sería una eventual administración de Julio Guzmán, se aborda la violencia de género de forma superficial e, incluso, denota poco conocimiento de los alcances sociales del tema. Además, no propone una estrategia integral para prevenir esta problemática.

La violencia de género aparece en el capítulo de seguridad ciudadana, específicamente en el apartado Prevención al delito y lucha contra la violencia dentro y fuera del hogar, violencia de género y personas vulnerables.

Dicha sección la toma en cuenta de forma general y no se destaca o posiciona como un problema estructural que aqueja, principalmente, a las mujeres. Además, se enfoca en la violencia familiar por ser del tipo que se denuncia con mayor frecuencia en las comisarías, sin considerar que este tipo de ataque se da en diferentes modalidades y espacios, no solo en forma de agresiones físicas o dentro del hogar.

Solo por mencionar un ejemplo, algunos de los actos cometidos en su contra son los de maltrato y ofensa sexual. Pese a ser un delito punible, las mujeres, en un gran porcentaje, no suelen denunciar a sus agresores por diversos factores. Un informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (2020) precisó que dos de cada 100 mujeres de 15 años a más no denuncian estos hechos por miedo a represalias (13.1%), pérdida de tiempo (15.0%), desconfianza en la Policía (13.5%), por considerarlo un delito de poca importancia (18.4%), por desconocer al delincuente (24.7%) y otros (15.8%).

Ese aspecto no ha sido tomado en cuenta en el plan de gobierno del Partido Morado a fin de promover políticas que faciliten a las víctimas el poder denunciar a sus atacantes para acabar con la impunidad y terminar con el círculo de violencia.

Marcha contra la violencia de géneroEn Perú, solo en el 2020 se reportaron 132 feminicidios, según la Defensoría del Pueblo. Foto: Aldair Mejía/La República

Alfredo Urquiza, subsecretario de plan de gobierno nacional del Partido Morado, brindó más detalles sobre la inclusión del tema en cuestión en el apartado de seguridad ciudadana. Señala que se plantea en el programa por un “tema de estadística”, aunque relata que no fue la intención del partido decir que los hurtos se dan por una cuestión de género.

“La data que tú tienes en el Ministerio del Interior se basa en las denuncias policiales. Entonces, si hay mayor cantidad de denuncias hechas por mujeres, evidentemente la data va a decir que hay más mujeres asaltadas que hombres. No ha sido la intención decir que una persona por ser mujer es una presa más fácil. Estamos diciendo que los números dicen que las mujeres son las principales víctimas (de robos)”, expone.

Por ello, opina que la iniciativa sobre garantía de acceso a la justicia sería de gran ayuda para que todos los casos de violencia puedan ser denunciados y obtener un seguimiento real del caso.

Violencia y violencia de género

Otro punto incongruente es que una arista de la violencia estaría en una supuesta estadística de que las mujeres son las principales víctimas de robos menores, como la sustracción de celulares. No obstante, los hurtos no se dan por cuestiones de género, explica Romy García, trabajadora social y asociada de DEMUS.

Plan de gobierno del Partido Morado

“Los robos no son un tipo de violencia de género. El objeto es el bien, lo que te quieren sustraer. No importa si eres hombre o mujer. Es parte de la delincuencia e inseguridad en la que vivimos peruanos y peruanas”, manifiesta en diálogo con La República.

La especialista añade que la violencia de género tiene que ver con aquella “dirigida a las mujeres y diversidades por el hecho de ser mujeres”. “Está referida a la violencia sexual, física, psicológica, que tiene como propósito las relaciones de poder, el hecho de dominar el cuerpo, la vida y la sexualidad”, explica.

Asimismo, García señala que esta ocurre porque en la sociedad están muy presentes los patrones socioculturales que dictan que una mujer debe comportarse de una determinada manera. Cuando estos no se siguen al pie de la letra, son subordinadas, humilladas y hasta asesinadas.

“En los feminicidios o la violencia sexual, el feminicida dice ‘eres mía o no eres de nadie’. Esto envía un mensaje a todas las mujeres como una clase asesinable. Esa es la diferencia con las otras violencias que existen y responden a otra serie de causas”, sentencia.

Por su parte, Katherine Soto, socióloga y activista feminista, manifiesta que la normativa actual ―Ley 30346, ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar― elimina las clasificaciones que se tenían anteriormente, en las que la violencia contra las mujeres era conocida como la del tipo intrafamiliar. Ello, debido a que con el paso del tiempo se reconoció que existe una afectación específica que viven solo las mujeres.

“Una de las cosas que planteamos fue que toda persona puede, en cualquier momento de su vida, estar sujeto a una situación de vulnerabilidad. Entonces, el concepto con el que hemos enfocado todas las políticas de género, equidad, derechos LGTB, tiene que ver con el de la vulnerabilidad (...) No hemos querido hacer una distinción tan marcada de decir ‘la población LGBT es vulnerable’ o ‘los pueblos indígenas son población vulnerable’. No, nosotros hablamos de personas, individuos vulnerables”, responde Urquiza, vocero del Partido Morado.

Sin embargo, al no realizar una diferenciación entre los grupos poblacionales se cae en una invisibilización de las comunidades LGTBIQ+, argumentan las especialistas consultadas por este diario. Tanto estas como las mujeres son las más afectadas en una sociedad por discriminación, precisamente por no ser reconocidos, y a causa de ello llegan a ser víctimas de violencia de género.

Violencia de géneroEl Partido Morado asegura que no hace distinción de violencia de género en su plan porque se refieren, en general, a poblaciones vulnerables. Foto: Antonio Melgarejo/La República

Prevención enfocada solo en mujeres

Una de las iniciativas del Partido Morado para acabar con la violencia de género es la prevención, aspecto que está relatado en el apartado La reforma de las instituciones políticas. Sin embargo, este se enfoca principalmente en las víctimas (mujeres) y en qué protocolos seguir en caso de que alguna de estas sea agredida física o psicológicamente.
Plan de gobierno de Partido Morado


Esta estrategia no propone métodos de prevención hacia quienes, estadísticamente, son los principales perpetradores de la violencia de género: los varones y el sistema machista. Cabe mencionar que la educación es un aspecto clave no solo para atender las agresiones y/o feminicidios después de que suceden, sino para prevenir que no ocurran.

“No solamente podemos enfocarnos en la víctima porque el problema no es de las mujeres, sino de la estructura social. Si solo tenemos programas con mensajes hacia mujeres lo que estamos haciendo es reforzar la responsabilidad sobre una agresión”, detalla Katherine Soto, quien agrega que un aspecto clave para combatirlo es la educación con enfoque de género.

Por su parte, Angélica Motta, antropóloga feminista y doctora en salud colectiva, comenta que un aspecto a considerar es la reforma policial para que contribuya a un correcto trato a las denunciantes y no cometa también actos de violencia de género.

“Además de enfocarse en las necesidades de la víctima, debe haber un foco igual de importante en la transformación de las masculinidades violentas que son la raíz de este problema. Para eso se tiene que trabajar con los hombres, con los agresores y con los que no lo son todavía”, insiste.

Al mencionar el tema de cambiar las masculinidades violentas, Motta argumenta que consiste en derribar los preceptos de que la masculinidad otorga estatus, poder o superioridad a los hombres por el hecho de serlo. Por ello, afirma que una gran vía para iniciar la transformación es la educación con enfoque de género.

“Una cosa que ellos dicen al final del plan de gobierno es que el enfoque transversal de equidad de género es importante para toda su política. Sin embargo, cuando lees el plan no lo encuentras transversalizado”, critica.

Año tras año, cientos de mujeres marchan en todo el país para conseguir justicia a casos de violencia de género y feminicidios. Foto: Jorge Cerdan/La República

El Partido Morado precisa en su programa que buscará aumentar la cantidad de albergues que “brinden apoyo psicológico, coaching y alternativas de empleo para evitar que la mujer regrese a convivir con la persona que la agredió de forma física o psicológica”.

En ese sentido, la especialista explica que, si bien el aspecto económico es importante para que las mujeres se liberen de sus agresores, no ataca el problema de fondo, que es el machismo. Añade que hay una problemática más porque en el tema laboral no se acepta que a las mujeres se les impone un rol en el hogar, que tampoco es retribuido económicamente.

“No podemos hablar de autonomía económica sin un reconocimiento de dónde se encuentra la mujer en esta sociedad. Se romantiza la idea del empoderamiento económico, que es sumamente importante, sí, pero esto tendría que ir acompañado de reconocer esas dobles tareas que realizan dentro de la propia casa y hacia afuera”, dice Soto a este diario.

En este aspecto coincide la psicóloga social Lina Arenas, quien menciona que, pese a que existen antecedentes de que la independencia económica es un aliciente para que las personas abandonen a aquellos que las violentan, debe haber un respaldo terapéutico que contribuya a superar la afectación.

“El empoderamiento económico es una vía y la evidencia internacional demuestra que es una forma con mejores resultados. Sin embargo, no va a ser el único camino desde las políticas públicas para empujar a una persona a salir de este círculo violento. El tratamiento terapéutico que se da en los centros de salud comunitaria es vital también porque sin ese piso una persona que es víctima de violencia interpersonal difícilmente va a poder seguir adelante o sobrepasar ese círculo de violencia”, manifiesta. 

En cuanto a ello, Urquiza indica que lo mencionan de manera general debido a que, por estadísticas, existen hombres que también sufren violencia familiar.

“Somos conscientes de que en una sociedad machista, las mujeres tienen una situación particularmente de desigualdad y vulnerabilidad; sin embargo, eso no es un 100%. La violencia en el hogar puede ocurrir en ambas direcciones y también han habido casos desde el otro lado”, asevera, pese a que las estadísticas revelan que la mayoría de casos involucra principalmente a las mujeres.

De acuerdo con el boletín n.° 03-2020 del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables se informó que hubo un 86% de ocurrencias contra mujeres y solo un 14% contra varones. Esta cifra de hombres violentados no es representativa en comparación a la cantidad de damas afectadas. Justificar que los programas de prevención de violencia son generales por haber varones que son agredidos es no comprender realmente el alcance de la violencia de género.

Especialistas señalan que el empoderamiento económico no es el único camino para salir del círculo de violencia. Foto: Jorge Cerdan/La República

Educación en respeto a la mujer

Para atacar el machismo, una de las propuestas es la “educación basada en el respeto a la mujer”, la misma que aseguran se implementaría en todos los niveles lectivos de la educación básica.


Plan de gobierno del Partido Morado

Pese a que la iniciativa es un gran paso para el cambio que necesita el país, el Partido Morado no incide en qué herramientas empleará o qué políticas adoptará para este fin, lo cual es válido cuestionar, refiere Angélica Motta.

“Hablan de una educación basada en el respeto a la mujer y no se menciona el enfoque de género. Dicen que va a ser transversal en toda su política, pero estaría bueno ver este enfoque en cada uno de los puntos y cómo lo van a ejecutar”, dice a este diario.

La especialista Romy García detalla que la enseñanza debe ser, sobre todo, un cambio profundo en la cultura, aunque reconoció que esto tardará años en concretarse.

“La educación debe ser entendida más como un cambio cultural, tiene que ver con ese cambio que implica a toda la sociedad, medios de comunicación interesados en el tema, el arte que no discrimina ni coloca a las mujeres como objetos sexuales. La educación no solo la hace una institución, también es parte de la cultura y por eso es tan difícil cambiarla”, sostiene.

Por su parte, la socióloga Katherine Soto refiere que la educación desde las primeras infancias es un aspecto clave para “destruir los patrones que están tan arraigados en nuestra estructura social” porque las niñas y niños, durante los ciclos regulares, suelen pasar más tiempo en los colegios. Para ello, dice, se debería contar con profesionales formados en enfoque de género, por ello cuestiona que el Partido Morado tenga el tema un tanto relegado en su plan de gobierno.

“Todos los sectores tienen que tener un componente de trabajo en el marco de un enfoque de género porque hablamos de cómo nuestras relaciones sociales están aterrizadas en estas situaciones de violencia que pueden estar dentro de todo ámbito, en salud, educación, trabajo, en todo”, apunta.

Consultado sobre este punto, el representante del Partido Morado indica que, a fin de atacar la problemática de fondo, es importante afianzar la educación con enfoque de género, misma que debe adaptarse a cada nivel educativo porque esto se aplica en otros países con resultados positivos y contribuye a terminar con el machismo.

Especialistas precisan que la educación con enfoque de género es esencial para acabar con patrones y estereotipos machistas. Foto: Jorge Cerdan/La República

Centros de Emergencia Mujer 24/7

Otra de las propuestas se enfoca en que en todo el país existan Centros de Emergencia Mujer (CEM) que atiendan de forma permanente, las 24 horas al día y los 7 días de la semana.

Si bien en el Perú solo hay cinco que trabajan bajo este régimen, vale preguntarse si implementando más se conseguirá ayudar a las personas víctimas de violencia de género, especialmente porque quienes brindan la asistencia no están correctamente capacitados y llegan a culpabilizar o revictimizar.

Para la especialista Katherine Soto, que exista un mayor número de CEM a nivel nacional es una propuesta interesante y acertada porque brindarían una respuesta rápida a mujeres afectadas. No obstante, reconoce que los centros tienen limitaciones que, en muchos casos, no permiten concluir con un trato adecuado.

“No solamente es decir que el servicio va a estar las 24 horas, sino también hablar de personal especializado, los recursos con los que se pueda trasladar a mujeres que viven en zonas rurales para realizar una denuncia o del seguimiento que se le dará después de esta, que son recursos con los cuales no cuentan los Centros de Emergencia Mujer”, argumenta.

En esa línea, es imprescindible que exista una capacitación en temas de género a todo el personal de los Centros de Emergencia Mujer para que den una atención pertinente a las víctimas. Así lo expresa también la psicóloga social Lina Arenas: “La formación en tratamiento de víctimas de violencia es clave y eso pasa por una sensibilización y capacitación tanto al personal de los CEM como al de los CEM de comisarías”.

Incluso, dicha instrucción debería hacerse extensa a todas las instituciones gubernamentales y del Estado, a través del Centro de Altos Estudios contra la Violencia contra las Mujeres y los Integrantes del Grupo Familiar. Este fue anunciado en la Ley n.° 30364, refrendada durante el Gobierno de Ollanta Humala, pero, hasta la fecha, no se ha visto mayor avance. Dicho centro involucraría a diversas instituciones del sistema judicial para priorizar “actividades de capacitación e investigación sobre la violencia contra las mujeres e integrantes del grupo familiar”. Esta tarea también sigue pendiente.

Al respecto, el subsecretario del plan de gobierno nacional del Partido Morado detalla que los CEM de atención permanente propuestos en el plan requieren absolutamente de personal correctamente capacitado y dedicado a la atención. Además, menciona que puede implementarse orientación virtual para contextos como el actual, de una pandemia.

“Si es una política nacional, que tiene que ver con el bienestar de la población, el Estado como Gobierno central la plantea, pero los gobiernos regionales tiene la obligación de ejecutarla. (Para fiscalizar), lo primero es la partida presupuestal. Necesitamos al menos un centro de atención en cada región. No es que tengamos que construir, en medio de la pandemia se puede tener un CEM virtual. Lo que se necesita es más el recurso humano antes que el edificio”, expresa.

En el 2020 hubo 204 tentativas de feminicidios registrados a nivel nacional. Foto: Grupo La República/El Popular

Ausencia del término 'feminicidio'

Un aspecto que tampoco se encuentra presente en el plan de gobierno, pese a tocar el tema de violencia de género en el apartado de seguridad ciudadana, es el de los feminicidios. Como precisamos al inicio, en el 2020 se registraron 132 feminicidios a nivel nacional. 

Esta situación revela, según Angélica Motta, una falta y omisión severa por parte de la agrupación, dada la gravedad de esta problemática en el país. “No encontré la palabra feminicidio dentro de seguridad ciudadana. Eso es una falta importante porque es un problema gravísimo que va en aumento en nuestro país y tendrían que haber acciones concretas. La ausencia simbólica de eso en el plan dice mucho”, subraya.

Pese a ello, el Partido Morado sugiere que las acciones están dirigidas, sobre todo, a intervenir una vez que suceda el asesinato de una mujer por cuestiones de género. “La crisis es que ocurra el feminicidio. No sabemos cuándo pueda ocurrir un nuevo feminicidio, así que tenemos que estar atentos para actuar con justicia, aplicando el concepto de la cadena de valor. Se hace un mapeo de los condicionantes sociales donde las poblaciones en donde ocurre la mayor cantidad de feminicidios, qué está pasando en esas zonas y cuáles son sus características para empezar a trabajar sobre eso”, argumenta.

En esa misma línea, el subsecretario del plan de gobierno nacional dice que de forma complementaria se debe actuar para tener una “nueva generación de peruanos que rechacen el concepto de violencia contra la mujer y la discriminación”.

Alfredo Urquiza indica que el plan de gobierno del Partido Morado es un documento que está abierto; es decir, que seguirá siendo modificado de acuerdo a la coyuntura que atraviesa el país. Afirma que en la página web de la agrupación política reciben recomendaciones para afinar diversos aspectos como el tratado en este informe.